Agua bendita
«Lo han visto crear agua bendita de sus manos en Belén.» — testimonio recogido sobre los clérigos Templarios
Tratado breve sobre la materia que toca lo que el acero no toca. En Antiterra hay enemigos —los incorpóreos, los vampiros, los diablos— contra los cuales un ejército entero es un desfile inútil; y hay una sustancia, agua pasada por ceremonia, que sí los alcanza. Este cronista la asienta aquí no como curiosidad de campaña militar, sino como piedra de una cosmología: en este mundo, la categoría del enemigo determina qué materia puede tocarlo.
De su hechura
No opera por fuerza sino por consagración: es un artefacto religioso, creado en ceremonia por los clérigos Templarios, y solo de ellos hay testimonio de producción. En Belén se los vio crearla sin utensilio visible, de las manos mismas. De su color, su olor o su recipiente, los registros callan; de su empleo, no. Se lleva encima —«un poco de agua bendita que tengo por ahí», «agua bendita que traigo»—, se arroja, se derrama. En los calabozos que aprisionaron al Capitán Vampiro «hay unos splash de agua bendita»: salpicaduras marcadas sobre la piedra, prueba de que la sustancia se gasta arrojándola, no se atesora.
De su medida
Corriente en porción, rara en volumen. Cualquier combatiente puede declarar que trae un poco; nadie anda «cargado» de ella. Cuando se habla de «litros y litros de agua bendita», se habla de una magnitud excepcional, no de una reserva habitual. Su producción está concentrada en un solo cuerpo clerical, y eso es un monopolio ritual en toda regla: quien crea el agua bendita controla el acceso a lo que mata muertos y diablos.
De su virtud
Contra las criaturas incorpóreas «el agua bendita puede hacerle más daño» que las armas mágicas ordinarias — así quedó establecido frente a la llorona. Entra además en los rituales de destrucción de vampiros. La misma lógica gobierna las armas benditas, categoría hermana: «armas benditas para matar a diablos», filo consagrado para enemigos que el acero común no alcanza. Sin esta sustancia, media cosmología hostil queda sencillamente fuera del alcance de un grupo armado: ella decide si un encuentro con lo incorpóreo, lo vampírico o lo diabólico es enfrentable o no lo es.
Del reloj de agua
Y aquí el asunto se vuelve grave. El agua a secas «se vuelve un bien muy valioso para este planeta», porque el portal abierto al plano elemental del fuego la está consumiendo. Quedó dicho como sentencia: «el reloj de agua es la cantidad de agua que tenga este mundo para hacerle frente a este portal abierto al plano elemental del fuego». El arma sagrada se apoya, pues, sobre un recurso que se agota. Si el agua escasea, escasea también la única defensa contra los enemigos que ninguna otra materia hiere; y un mundo que pierde su agua pierde, con ella, dos veces.
Anoto al margen, sin resolver su lugar: en Cumal el agua sube colina arriba, como si un puente tuviera campo gravitacional distinto. Es un hecho del agua, no de su consagración — pero en un mundo donde el agua es reloj y arma, ningún hecho del agua es del todo menor.
Advertencias del cronista
Este viejo escriba consigna lo que el archivo no dice, para que nadie lo dé por dicho. No está establecido si la consagración exige agua ordinaria como base; si así fuera, el reloj de agua limitaría también la producción templaria, y esa consecuencia —enorme— nadie la ha escrito. No se sabe en qué se lleva: frasco, vial, odre; ni cuánto entra en una porción de uso. No hay medida cerrada de su daño, ni lista exacta de las categorías a las que aplica y a las que no. No consta si otros cultos poseen la misma facultad que los Templarios, o si el monopolio es absoluto. No hay precio ni mercado registrado: nadie ha visto comprarla, lo cual no prueba que no se compre. Y queda abierta la pregunta de Cumal: si el agua que sube contra la gravedad guarda alguna relación con lo sagrado, o si es solo el agua, haciendo lo suyo, en un mundo que ya no puede permitirse perderla.
Véase además: Templarios · Plano elemental del fuego
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.