Abadón
Nota de mitología, escrita con más vértigo que certeza. El archivo registra a Abadón dos veces y no del mismo modo: una vez como el jinete del apocalipsis de la guerra, y otra como el lugar mismo de la conflagración del apocalipsis, donde habita el ángel exterminador. Jinete o morada del exterminio — este cronista deja ambas cosas en pie, porque en Antiterra una potencia puede ser también su propio territorio.
De su figura, los testigos son precisos donde uno quisiera que no lo fueran: alas negras, sonrisa de tiburón, rasgos que sin embargo se dicen agradables. Se lo vio suspendido a cuatrocientos pies de altura sobre la escena. Una voz menos segura añade que es una potencia que ama la guerra — lo cual, tratándose de Abadón, nadie en el archivo se ha molestado en discutir. Su nombre asoma además en los registros de la Ruta de la Seda, por caminos que esta nota todavía no sabe trazar.
Poco más consta. Quien haya estado bajo esas alas y viva para depositarlo, que lo deposite: esta nota mira hacia arriba y espera.
Véase además: Ruta de la Seda
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.