El Pulpo Negro en el Bósforo

“El estrecho aquella noche tenía ojos.”

No la entidad entera, sino el modo en que se asomó: tentáculos negros levantados sobre el agua nocturna del Mar de Mármara, ojo de galeónlente vieja, lente de oro empañado— en cuyo reflejo se distingue, si se mira despacio, la silueta hundida de la nave que ya no se salvó.


Es la misma criatura que el Pulpo Negro del Bósforo registrado por las crónicas. No otra. No es duplicación, es asomo: la entidad protoplásmica que destruyó el yate de Meteora no aparece dos veces; aparece una vez en cada noche del estrecho que la convoca.


Los marineros del Mar Negro, cuando se cruzan en taberna con los del Mediterráneo, no hablan del Pulpo en la misma frase. Los primeros lo llaman ruso —por los cantos que precedían su aparición—; los segundos prefieren no nombrarlo y, si la conversación lo exige, lo nombran por el ojo. “Aquella noche el ojo se abrió”, dicen.


Vínculos

Apariciones

  • Noche del Mar de Mármara — destrucción del yate de Meteora; supervivencia de los testigos que conservan el archivo