Minaya

«Madre, he venido a liberarte.» — palabras de Minaya ante la reina, «al final de todo»

De todas las genealogías que este archivo obliga a trazar, ninguna resiste menos la pluma que la de Minaya Fariña, hijo adulterino de la reina, criatura celestial de piel verde, con alas y espada, que se presenta como general de las huestes del cielo. Quien quiera dibujar su árbol encontrará tres padres sobre una sola madre, y tres cuerpos sobre un solo nombre. Este cronista consigna las tres ramas y no poda ninguna.

El cuerpo verde

Verde: ese es el rasgo que vuelve en todas las descripciones. «El de las alas al verde», «un tono verdoso en la piel». Sobre el resto, las voces del archivo dan dos figuras que no coinciden. En una es «un pelado verde. Con alas y espada»: sin pelo —él mismo declara «y luego perdí el pelo», como si la calvicie fuera adquirida, posterior a algo—, alado, armado. En la otra es «un joven de cabellera medio leonina», adolescente, semidrow, también con espada. La espada y la piel verde son constantes; el pelo es lo que cambia, y el propio Minaya trata esa pérdida como un hecho de su biografía. Hay todavía una tercera forma registrada: un bebé en pañales, abandonado en el muelle. De las alas solo se sabe que son blancas; del filo, de la armadura, de lo que viste en cualquiera de las tres apariciones, nada quedó escrito.

Las tres paternidades

Que el nacimiento es ilegítimo, todas las versiones lo conceden: «es el hijo adulterino de la reina». En quién puso la simiente, discrepan tres escuelas. Una nombra a Coyote, que «en realidad se metió en el medio de esa relación». Otra nombra a Apolo, dios, y sella la filiación con una sentencia: «el hijo de Apolo ha muerto para salvarte». La tercera es la del propio Harvey Harvey, que lo reconoce como hijo y responde por él con la frialdad de un padre que ya hizo el duelo: «está bien muerto. Le perdí el rastro hace mucho tiempo».

La madre tampoco tiene un solo nombre: Sara en unas actas, la Reina de Zaira en otras, Zara en una. Si son tres nombres de una misma corona o tres coronas distintas, el archivo no lo establece. Lo que sí establece es que Minaya reúne en un solo cuerpo lo que el mundo mantiene separado: cielo y adulterio, divinidad y bastardía, drow y ángel. Es semidrow y a la vez general de las huestes del cielo; es hijo de un dios y a la vez recién nacido tirado en pañales en un muelle. Su existencia es la prueba física del adulterio que fundó el cruce de tres linajes.

El general de la costa

Como cargo, Minaya es general de las huestes del cielo, y su generalato tiene una particularidad: en la batalla su función no es combatir sino retener. Durante la invasión, «se va a quedar en la costa intentando retener la población»; la suerte de los civiles depende de que él los contenga. Cuántas huestes comanda, ante quién responde, en qué costa y contra qué invasión: nada de eso quedó en los registros.

La liberación por muerte

Su acción declarada es una sola: liberar a la madre, que está «allá otra vez dominada por Lord Soth». Y esa liberación se consuma por muerte: muere para salvarla. Es una muerte sacrificial y salvífica, el pivote sobre el que gira la liberación de la reina del dominio de Lord Soth. Que esté muerto lo confirman dos voces —la sentencia sobre el hijo de Apolo y el reconocimiento de Harvey Harvey—, aunque el archivo también lo muestra, «al final de todo», llegando vivo ante su madre a pronunciar las palabras que abren esta entrada. En qué orden van la llegada y la muerte, el cronista no lo decide.

El nombre y la otra vida

El nombre no es de nacimiento sino de compañía: dice haberse llamado Minaya Fariña «porque fui compañero del mío sido, Gerdo, con otra vida». Una vida anterior, entonces, con un compañero llamado Gerdo, de la que el nombre es el único resto. Queda además, colgando de un pasaje sobre un niño transportado, la forma fijada «cabo [capa del Rey Mago]», que vincula a Minaya con el Rey Mago sin que el archivo explique el modo del vínculo.

Escrúpulos del cronista

Confieso lo que no puedo cerrar. Si el bebé del muelle, el adolescente de cabellera leonina y el ángel pelado son una sola vida contada fuera de orden, reencarnaciones sucesivas —él mismo habla de «otra vida»— o tres personajes homónimos, las voces lo plantean y no lo resuelven; que el lector no me pida más certeza que la que el mundo dio. Ignoro si las tres paternidades se excluyen o si hay una lógica del mundo que admite las tres. Ignoro quién lo abandonó en el muelle y quién lo recogió. Ignoro cómo perdió el pelo, y cuándo respecto de las demás apariciones. Se dice de él que es un «planetar», y ni siquiera sé decir qué es exactamente un planetar en este mundo, ni qué implica que Minaya lo sea. Consta, eso sí, que es uno solo: entidad única y nombrada, no una clase de criatura. No hay indicios de que existan otros ángeles verdes pelados en el mundo — y quizás eso, en un archivo tan lleno de dobles, sea lo más singular que puede decirse de alguien.

Véase además: Coyote · Apolo


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.