El Espejo de Pleroma

“Hay espejos donde se ve uno y hay espejos donde se ve lo que viene. El de Pleroma es de los segundos — pero conviene que el observador esté arrodillado y no de pie.”

La lámina lo fija en sala interior, gran disco de obsidiana sobre marco de piedra labrada con sellos rúnicos, en el corazón del Castillo del Prisma. Dentro del cristal —en vez del reflejo del observador— se ve un amanecer dorado sobre un mar lejanoel faro del Pleroma, el lugar de donde la luz divina emerge antes de derramarse—. Tres iniciados arrodillados ante el espejo en disposición triangular, hábitos blancos, negros y grises.

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