La pregunta del oficio.


El que pregunta

Un joven de veintiséis años, afeitado, se acerca a los cóndores con la única herramienta de su oficio: la pregunta. Es periodista, o quiere serlo, y entiende el periodismo del único modo que conoce —ir hacia donde está la historia y pedir cuentas a quien la protagoniza. Cuando los militantes que se llaman a sí mismos los cóndores preparan su gesta, él está ahí, libreta en mano, buscando la frase que lo explique todo.

Lo mueve la curiosidad, y esa misma curiosidad será su condena. En una gesta que arranca como crónica de actualidad y termina debajo del agua, el reflejo de querer saber —de seguir tirando del hilo aunque el hilo lleve a donde no debería— es exactamente la disposición que el fondo aguarda. El periodista cruza el umbral creyendo que va a cubrir una noticia.


El vuelo

Su historia se enrosca en la de los cóndores: el secuestro del vuelo de Aerolíneas que, a la medianoche del 28 de septiembre de 1966, se desvía hacia las Malvinas para plantar las banderas sobre la turba. Como el resto de los recién llegados, el periodista sube a ese avión que aterriza a los tumbos sobre un campo que no es pista. Lo que para la historia argentina es una efeméride, para él —y para todos los que descienden con él— es la antesala de algo mucho más viejo que la disputa de soberanía. Debajo de lo inglés, de lo frío y de lo acristalado de las islas, espera lo que ningún cronista alcanza a poner en palabras.


Notas

La crónica de aquellos días lo registra apenas como el periodista, sin nombre propio: una figura joven, afeitada, definida por su pregunta más que por su biografía. Su curiosidad lo emparenta de lleno con la lógica de la gesta, donde el deseo de saber es la puerta por la que se cuela lo otro.


Vínculos

  • Operativo_Condor — los cóndores a los que aborda con la pregunta del oficio, y el vuelo que lo lleva a las islas