No lo trazó en piedra ni en tierra. Lo trazó donde nadie halla la salida: adentro.
La organización en la mente del hombre
El Laberinto es la obra secreta de Dédalo, el artífice, el Doctor de la Luz que vela desde la órbita. No es un edificio ni un dédalo de muros: es una organización construida en la mente del hombre —una arquitectura de galerías tendida no en el suelo sino en el pensamiento, una estructura oculta que ordena y encauza desde adentro—. Como el laberinto antiguo encerraba a su monstruo, este encierra y dispone algo en el interior mismo de quienes lo habitan sin saberlo. El artífice que trazó las alas de Ícaro trazó también este dédalo invisible.
Su enemigo, el Dominotauro
Todo laberinto guarda su bestia. La del Laberinto de Dédalo es el Dominotauro —el minotauro de esta gesta, la fiera al centro de las galerías mentales, el enemigo contra el que la obra se levanta—. El Laberinto existe, en buena medida, para contenerlo: es el muro trazado en el pensamiento para que la criatura del centro no encuentre la salida, o para que quien la busca no la halle a ella. Enemigo y obra se definen mutuamente, como el toro y el dédalo que lo aprisiona.
Vínculos
- Dedalo — el artífice que construyó el Laberinto en la mente del hombre
- Dominotauro — la bestia al centro, enemigo del Laberinto
- Icarus_Space_Station — la otra obra de Dédalo, tendida en la órbita
- New_York_Platonica — la ciudad-mundo sobre cuyas mentes se tiende el Laberinto