La fortaleza sobre su propia muralla, la torre encendida por dentro y el camino que sube; mañana estará en otra parte.

Usted está invitado a la fiesta de inauguración del castillo de Silling, bajo la morada del Prisma.


Llega primero como una carta que aparece en las manos: la invitación al Príncipe Héctor a la fiesta de inauguración, con la dirección puesta en el sobre — bajo la morada del Prisma.

Lo que se encuentra al llegar es una fortaleza de una sola torre, más iglesia que castillo: un muro de diez metros y un foso de agua extraña, precedido por un puente que estalla.

Y tiene la propiedad que lo vuelve un premio y no un destino: el castillo de Silling se mueve. Quien lo tome puede llevarlo a donde quiera — esa es la oferta que se pone sobre la mesa junto con la corona del círculo.

El nombre viene de donde se sospecha: es el castillo de las ciento veinte jornadas, la fortaleza cerrada donde el encierro es el método. El cuaderno lo anota exactamente así, bajo el título «Violencia en el momento en que se quiebra el contrato. Ritos y niveles».


Vínculos


En el papel

C65 p207, en violeta: «Violencia en el Momento en que se quiebra contrato. Ritos y niveles. Castillo de Silling. Otro orden, a duras penas resistido».

[R] Nota de lectura. La misma página sigue con un bloque académico —Frankfort, el mito de creación mesopotámico, el contraste con Egipto—. C65 alterna las dos capas con frecuencia: la anotación del castillo es de la crónica, lo que viene después no.


[R] — Capa asertórica de mesa. Entidad de INFERNO / CDI minada del cruce entre la crónica jugada y el cuaderno C65. Pendiente de cotejo con el cuaderno físico.