Antinoo

«Un tipo pintón, carismático pero está como muy dejado, con todo el pelo enmarañado.» — retrato recogido por las voces del archivo

Así entra Antinoo en los registros: un humano joven, recién salido de su tierra natal —«se acaba de salir de su tierra natal», y el archivo no dice cuál es esa tierra ni dónde está parado ahora—, con poderes mágicos naturales, una franja blanca en el pelo ganada en el trance mortal, y una respuesta dada cuando se le preguntó por la doctrina: Antinoo acepta el apocalipsis.

La estampa

Castaño de piel blanca, con el pelo castaño «que ahora se le puso un poco más oscuro», largo, «girado para atrás», desalineado tras las batallas. Al costado de la cabeza, una franja —o mancha— de pelo blanco que se le hizo ahí: el signo visible de sus «experiencias muy cercanas a la muerte». Parece un adolescente: «la primera vez que se deja el pelo largo, la primera vez que se tiñe el pelo»; «como un Kurt Cobain, pero más pendejo, como un fan de Kurt Cobain» — comparación cuya patria, si es de este mundo o de otro, el archivo no aclara.

Viste túnica con capucha, gastada y vieja, y una soga a modo de cinturón. Sobre el color de la túnica los testimonios disputan como escuelas rivales: unos dicen «una túnica medio gris», otros «una túnica oscura y gastada», y hay una tercera voz que proclama «Es una túnica. ¡Ultra violeta!» — anotada por los propios copistas como posible chanza sobre los colores. Completa el atuendo una headband: «Una headband. Una bicha.»

La lógica del desgaste

Todo en su figura se ordena bajo una misma clave: el desgaste. Túnica vieja, soga por cinturón, pelo enmarañado, franja blanca ganada en batalla — señas de alguien recién arrancado de su lugar de origen y sometido a las batallas, no de alguien equipado para ellas. Es vestimenta de camino, no de rango; si el conjunto es hábito de alguna orden o simple ropa de viaje, los registros no alcanzan a decirlo. Y el contraste está en la letra misma de los testimonios: «pintón» y carismático, pero «muy dejado»; muchacho que estrena el pelo largo, y sin embargo marcado por la muerte.

Las dos vías

Antinoo opera por dos caminos. El primero es el carisma: «un tipo con un carisma muy importante». El segundo es la magia, que aprende «muy rápidamente» sobre una base de poderes mágicos naturales — no la adquiere de cero: la desarrolla. Los poderes naturales lo señalan como caso poco corriente, aunque nadie ha medido cuán raros son en Vala. Su capacidad, entonces, no es un dato fijo del mundo sino algo en movimiento: el que lo cruce mañana no encontrará al mismo mago que hoy.

Las batallas y los contactos con la muerte «lo cambiaron mucho». Del pelo sabemos; del resto de los cambios, el archivo calla.

El que acepta

Se lo consultó expresamente sobre la aceptación del apocalipsis, y quedó contado entre los que la sostienen. Qué obliga esa aceptación, y quiénes más la profesan, es materia que estos registros no fijan. Nada indica, por lo demás, que el mundo dependa de él ni cambie con él: es una figura del elenco del mundo, descrita con detalle y en marcha.

Advertencias del baqueano

Acá conviene pisar el freno. De este muchacho el archivo guarda la estampa y poco más. No se sabe el nombre de su tierra natal ni por qué la dejó. No se sabe qué es exactamente una headband «bicha» en Vala — material, forma, si señala pertenencia. No se sabe quién o qué le enseña la magia que crece tan rápido, ni dónde termina el don natural y dónde empieza lo aprendido. No se sabe qué batallas fueron, ni qué le cambiaron por dentro además del pelo. Y no se le conoce todavía compañero, orden ni enemigo con nombre: camina solo por estos registros, como camina —parece— por el mundo. El color de la túnica, que cada cual lo dirime al verlo.

Véase además: — el archivo no le anuda por ahora ningún nombre.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.